Opinión
Millennials y Boomers

Comencemos definiendo. ¿Por qué la dicotomía en perspectivas ideológicas?
Se remonta a una ramificación de factores procedentes de generaciones distintas; dentro de una atmósfera laboral, tendencias y hasta costumbres distintas a las de hoy en día.
Los Baby Boomers (nacidos entre 1946 y 1964); obtuvieron su nombre luego del incremento en la tasa de natalidad posterior a la segunda guerra mundial, debido a todos los sucesos que impactaron la disminución de poblaciones y desplazamientos masivos.
Los Millenials (nacidos entre 1981 y 1993); obtuvimos nuestro nombre del inglés, (millennial generation), esto es un vocablo acuñado en 1987 por los estadounidenses William Strauss y Neil Howe para denominar a la generación de personas cuyas fechas de nacimiento estarían dentro de los períodos mencionados anteriormente.
Los Tradicionalistas o Generación Silenciosa (nacidos entre 1928 a 1945); obtuvieron su nombre por no manifestar opinión alguna ante los acontecimientos mundiales del contexto donde crecieron, sobre todo los políticos, por temor a que fueran considerados a través de la historia como un grupo conflictivo, pero extremadamente adherido al sistema laboral para percibir un crecimiento económico favorable, ya sea para supervivencia o comodidad.

¿Qué nos diferencia?, generación “Y” o “Millenials”.
Los boomers son más tradicionales, lograron obtener hogares y estabilidad económica a una temprana edad, a diferencia de nosotros; sin embargo, de nuestra generación siempre habrán excepciones.
Los boomers vivían bajo un régimen más estricto que el de nosotros, ya que durante esta época las familias asumían que el mejor método de enseñanza era a través de instar obligadamente el respeto de parte de sus hijos
y en muchas ocasiones, sin haber tenido méritos para obtenerlo. “El respeto no es algo que se exige, es algo que se obtiene a través de diversas situaciones y actitudes que inspiran este sentimiento en las personas.”
Es cierto, que como hijos debemos agradecer y respetar; pero hay instancias en las que no todo es “blanco y negro”. Nuestra amplitud perspectiva y nivel de objetividad nos permite ver las situaciones a través de otro lente, lo cual suele llevar a distintas reacciones. Esto es gracias a la educación que nos han brindado nuestras familias y la tecnología que nos proporciona un sin fin de información.
Aparte de esto, la generación Tradicionalista tenía muy altos estándares para los logros que querían inculcar en sus hijos, obligándolos constantemente a estudiar carreras que quizás no eran las más apropiadas para ellos y obviando sus preferencias educativas con el pretexto de que eran opciones erradas a nivel económico. Eran estríctos e impetuosos, sus reacciones a actitudes no aprobadas eran súmamente extremas. También existía la tendencia de seguir la “herencia familiar”, ya fuese el negocio familiar o guiarse a través del mismo rubro. Los doctores querían que sus hijas fueran doctoras, las economistas querían que sus hijos fueran economistas, los arquitectos querían que sus hijas fueran arquitectas y así sucesivamente.
Asimismo, habían familias con frustraciones derivadas de su propio desarrollo laboral, el hecho de no haber obtenido el puesto que deseaban o ascender al nivel socioeconómico que aspiraban.
Esto inclinaba a los Tradicionalistas a proyectar sus frustraciones en sus hijos para que cumplieran los objetivos que no pudieron cumplir; esto lo hacían a buena voluntad, sin embargo, privaban a sus sucesores de opciones más apropiadas según sus habilidades.
Habían excepciones de familias dinámicas con tendencias modernistas; pero, en contraste, era muy común la violencia doméstica por las ideologías patriarcales de la época que se inclinaban al machismo tóxico. Esto dejaba a las mujeres en una posición de vulnerabilidad que cambiaba la dinámica dentro del hogar. Defendían estas situaciones con la excusa de que el hombre proporcionaba, por ende, podía ser fácilmente perdonado. Esto generaba un ciclo vicioso que nosotros llamamos “relaciones tóxicas”.
Para los Millennials esto ha cambiado, el tema del machismo extremista ha sido equilibrado, no a la perfección, pero ahora el abuso doméstico (que puede incluir tanto a las mujeres afectando a los hombres así como viceversa), es mucho más evaluado y penalizado.

Los Boomers son una generación envidiable, vivieron en su momento todo lo que muchos jóvenes habrían querido vivir. Vieron cómo John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr formaban The Beatles en 1962.
También vivieron la llegada del hombre a la Luna (1969), entre otros sucesos históricos relevantes e impresionantes.
Es válido recalcar que el motivo por el cuál los boomers se mudaban temprano de sus hogares (entre los 18 y 24 años) solía ser por diversas razones, como:
- La posibilidad de hacerlo, ya que tenían una estabilidad económica diferente a la de nosotros y había un mejor balance en relación al costo de vida.
- El desgaste emocional proveniente de la rigidez o tensión en su ambiente.
- El cansancio de represión emocional para evitar conflictos.
- La búsqueda del respeto inalcanzable, que los inclinaba a tomar decisiones para complacer e impresionar a sus padres.
- El orgullo generado a través de la crianza que les dieron sobre la importancia de tener una independencia desde lo más temprano posible, a pesar de que no fuese la decisión más adecuada durante el momento.
Otra de las grandes diferencias en la actualidad, es el uso de la tecnología, vivían en una época donde no dependían de ella para su día a día. Para nosotros Millennials, la existencia de las redes sociales, donde se prolifera la información de manera inmediata nos permite estar al día siempre. Esto abre campo a la desinformación, pero, las personas con fuentes fidedignas suelen estar bien informadas.
Los Boomers, tenía familias estrictas, Los Tradicionalistas se inclinaban a la restricción del libre albedrío, por ende, inhabilitaba a los Boomers de poder desarrollar su inteligencia emocional y crecimiento intelectual en algunas ocasiones. Esto podía llevar a una represión de pensamientos y se consideraba “debilidad” cualquier muestra honesta de sentimientos o incomodidades referentes a situaciones de salud o estabilidad mental. Se generaba un dilema, ya que la base de toda buena interacción humana necesita transparencia y comunicación clara.

Nosotros Millennials, vivimos en una época distinta, no está la constante tensión luego de la guerra mundial, es una época relativamente pacífica a comparación de las anteriores; es cierto que hay conflictos internacionales, pero, no han sido tan marcados como para llegar a ser parte de libros que nos enseñan sobre estas historias de crímenes atroces masivos. Somos el producto de Boomers, con perspectivas diferentes a su generación.
Hicieron lo mejor en base a sus posibilidades para que tengamos una vida más próspera y llevadera; a contraste de lo que tuvieron que superar y sobrellevar.
Es importante recalcar que a pesar de todos los beneficios que nos han podido brindar como la educación, hogar estable y un poco más de libre albedrío, entre otros aspectos; es difícil para nosotros llegar al punto de nuestros padres relativo a las decisiones que tomaban a sus edades. Estamos en una década competitiva donde los que más estudios acaparen y más habilidades refuercen son quienes podrán conseguir este puesto con la remuneración necesaria para avanzar al paso de nuestros padres.
Es estadístico realmente, hay muchas más personas ahora, por ende, hay más competencia y las oportunidades suelen ser insuficientes. Además de esto, es importante evaluar el factor de los números macroeconómicos. La distribución de riquezas es inequivalente a diferencia de épocas anteriores, hoy el 10% más rico de la población obtiene el 37.3% del ingreso nacional, esto es casi 13 veces más que el 40% más pobre.

¿Recuerdan cuando sus abuelas les decían que podían comprar una libra de arroz con cinco centavos, o cuando nuestros padres nos cuentan que en su época una buena comida les costaba 2 dólares (a veces hasta menos)?
Para nosotros esto es un cuento de hadas, es como ciencia ficción.
“Los salarios son bajos y la educación es deplorable”, mencionado por el economista panameño Felipe Argote. El factor determinante en esta rivalidad económica se concreta en que la riqueza está distribuída a través de pocas manos. Existe un capitalismo preferencial que se inclina a conexiones personales y esto genera lo que en nuestro país llamamos, puestos “botella”; denominación referida a personas que obtienen puestos fijos, usualmente gubernamentales, con salarios glorificados y muy pocas responsabilidades.
El suceso pandémico empeoró toda esta situación, así como su pésimo manejo. Negocios quebraron, empresas hicieron reducción de personal masivamente o simplemente cerraron y los bancos hicieron vista omisa a la situación; presionando a las personas a seguir pagando sus créditos, indistintamente de que hayan perdido su estabilidad económica a raíz de un suceso imprevisto e incontrolable.
La vida se ha vuelto cara en relación a los salarios.
En contraste, durante la época de nuestros padres, había un balance más notable entre salarios y costos de vida; por ende, era posible adquirir muchos beneficios a más tempranas edades con salarios mucho más bajos que los que ahora requerimos para obtener menos de la mitad de lo que ellos podían permitirse.
Nosotros buscamos estabilidad emocional, tranquilidad y claro que algunos tenemos ambición económica; a diferencia de una ambición basada en estados socioeconómicos y estabilidad laboral que llevaba a comoportamientos de obsesión; “Vivir para trabajar y no trabajar para vivir”. Esto proviene del estrés acumulado de generaciones anteriores que vivían bajo distintos regímenes, es probable que esto nos haya orientado intrinsecamente a buscar opciones más cómodas. Hay varias muestras de esta modalidad de pensamiento, el conflicto lo enfrentamos con palabras y no con actos violentos. La transparencia conversacional es de suma importancia y la empatía es muy relevante para llevar a cabo estos factores que determinarán la prosperidad de nuestra vida social y conexiones intererpersonales.
Hay ambición, pero es una ambición basada en otra ideología; el exceso de información, tendencias ideológicas, movimientos culturales y demás; nos ha hecho súmamente abiertos y objetivos. Nuestra perspectiva cambia tremendamente debido a estos elementos.

Tenemos una saturación de pensamientos que nos inclina a querer complacer a todas las burbujas sociales que nos rodean (lo cuál es imposible), inclusive, queremos satisfacer e impresionar a nuestros padres, deseamos que estén orgullosos de nuestros logros y esto es súmamente difícil, ya que sus expectativas en cuanto a nosotros, según lo que nos han proporcionado, suelen ser bastante altas. La escasez de oportunidades e inequivalencia económica no nos permite llegar al punto que ellos hubiesen deseado que estuviesemos, por esta razón tratamos de enfocarnos en otras habilidades blandas para avanzar tanto laboral como socialmente, algunos ejemplos de estas habilidades son:
- Comunicación
- Empatía
- Salud Mental
- Emprendimiento
y amplitud objetiva a diversos temas para hacernos personas más optimistas, que podamos compartir sentimientos productivos para alentar a otras personas y que puedan mejorar su calidad de vida. Esto nos llena y nos brinda energías que habilitan la posibilidad de descubrir nuevas oportunidades.
Es hora de romper esta brecha y lograr una mejor comunicación/relación entre las generaciones mencionadas, que a veces viven en conflicto. Todo a través de comunicación se puede aclarar.
Opinión
Tres versiones de una misma reunión: ¿A quién le creemos?

El torbellino político que ha generado la reciente visita del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, a Panamá ha dejado una estela de versiones encontradas. Tres, para ser exactos. Tres relatos distintos de un mismo encuentro, lo que nos obliga a preguntarnos: ¿quién está diciendo la verdad?
Primera versión: la de Mulino. Apenas terminada la reunión con Rubio, el presidente panameño salió a dar la cara y explicar lo que, según él, sucedió. Según su relato, fue una conversación diplomática, cordial, donde Panamá dejó claro que el Canal no está en juego y que cualquier tema tarifario lo maneja la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Además, Mulino aprovechó para echarle una pulla a los estadounidenses, recordándoles que si los chinos tienen presencia en los puertos panameños es porque EE.UU. ha descuidado su inversión en la región. También anunció que no renovará un acuerdo comercial que Varela firmó con China, aunque dejando en claro que esto no afecta las relaciones diplomáticas.
Segunda versión: la del Departamento de Estado. En papel, el gobierno estadounidense pintó otro panorama. Según su comunicado, Rubio fue a Panamá con una actitud de “sheriff del hemisferio”, exigiendo que se tomaran cartas en el asunto sobre la presencia china en el Canal y lanzando una especie de ultimátum sobre posibles medidas si no se cumplía con sus exigencias. Un mensaje agresivo que mantiene viva la narrativa trumpista de que los chinos “controlan el Canal de Panamá”, un relato que no tiene asidero en la realidad pero que les es políticamente útil.
Tercera versión: la de Marco Rubio… o más bien, su silencio. Porque aunque el funcionario estadounidense dio una conferencia de prensa en Albrook, no dijo absolutamente nada sobre el Canal de Panamá. Ni una palabra. Ni mención al supuesto ultimátum, ni advertencias sobre China, ni reafirmaciones de lo que Trump viene cacareando. Nada.
Y aquí es donde vale la pena detenerse a leer entre líneas. Sabemos que Trump es un experto en construir realidades paralelas y discursos incendiarios, pero no necesariamente todos en su equipo están dispuestos a seguirle el juego al pie de la letra. Rubio, a diferencia de su jefe, sí tiene que pensar en su carrera política y no puede darse el lujo de andar mintiendo descaradamente como si nada. Es probable que, después de recorrer el Canal y hablar con las autoridades, haya notado que el cuento de la “presencia china” no es más que eso: un cuento.
Entonces, ¿a quién le creemos? Si hay algo claro en política, es que el papel lo aguanta todo. Pero cuando el propio emisario de EE.UU. evita mencionar el tema del Canal en su conferencia de prensa, el mensaje es claro: o no le quiso dar respaldo público a las amenazas de su jefe, o simplemente no había nada que decir porque no hay tal “invasión china” en el Canal.
Por eso, si hay que escoger entre las tres versiones, la de Mulino es la más creíble. Fue el único que dio la cara y habló al país. Mientras el Departamento de Estado se refugió en un comunicado agresivo y Rubio simplemente prefirió el silencio, Mulino por lo menos explicó su postura. Al final, lo que ocurrió a puertas cerradas solo lo saben ellos, pero los signos públicos son suficientes para darnos una idea de lo que realmente pasó.
Ahora queda la pregunta: ¿cuánto tiempo más seguirá EE.UU. alimentando esta narrativa falsa? Y lo más importante: ¿cuánto tiempo más permitiremos que lo hagan?
Opinión
REFLEXIÓN SOBRE LA GENERACIÓN ENERGÉTICA SOLAR EN PANAMÁ Y LA SOSTENIBILIDAD

POR: RODERICK R. GUTIÉRREZ PÉREZ
PRESIDENTE DE LA CÁMARA MINERA DE PANAMÁ
ESPECIALISTA EN GESTIÓN Y PLANIFICACIÓN AMBIENTAL
Como especialista en Gestión y Planificación Ambiental y Presidente de la Cámara Minera de Panamá, considero fundamental abordar la reciente información presentada en el artículo de Mileika Lasso, titulado “El 11,4 % de la generación energética de noviembre en Panamá es solar”, publicado en un medio impreso local. Este artículo no solo celebra un hito en la capacidad de Panamá para cubrir el 100% de su demanda eléctrica con fuentes de energía renovable, sino que también nos invita a reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que enfrentamos en la lucha contra el cambio climático.
Panamá ha logrado avances significativos en la diversificación de su matriz energética, alcanzando un 11,4% de generación eléctrica a partir de energía solar, lo que equivale a 186,62 megavatios (MW). Estos esfuerzos reflejan nuestro compromiso con un futuro sostenible. Sin embargo, debemos reconocer que, aunque estos logros son dignos de celebración, representan solo una parte de una solución más amplia, que incluye la explotación responsable de nuestros recursos minerales.
En este contexto, el cobre se posiciona como un mineral crítico, no solo para el desarrollo sostenible de Panamá, sino también a nivel global. Según informes oficiales, este metal fue incluido en 2023 en la lista de minerales críticos para la lucha contra el cambio climático por parte de Estados Unidos. No cabe duda de que el cobre es esencial para la fabricación de tecnologías limpias, como paneles solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos, fundamentales para reducir las emisiones globales de carbono.
Si evaluamos las estadísticas reales, un proyecto como Cobre Panamá no solo representó el 4,5% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, sino que también fortaleció significativamente nuestra balanza comercial, al generar el 76% de las exportaciones nacionales. Además, realizó compras locales por un valor de $888 millones de dólares, fortaleciendo la economía y creando empleos en comunidades que enfrentan preocupantes niveles de desigualdad económica. La salida de este proyecto de la economía nacional en 2023 dejó un vacío importante en estas áreas.
Adicionalmente, Cobre Panamá contribuyó con aproximadamente el 1,5% de la producción mundial de cobre. Este aporte es crucial en el contexto de la necesidad global de este mineral para la transición hacia energías más limpias. Por cada tonelada de cobre extraída y procesada, se fomenta un ciclo productivo que facilita la fabricación de tecnologías clave en la lucha contra el cambio climático.
No obstante, mientras celebramos nuestros logros energéticos, debemos abordar las contradicciones en el discurso ambiental. Muchos grupos que abogan por la reducción de emisiones y la promoción de energías limpias a menudo se oponen a la minería sostenible. Este enfoque ignora que alcanzar nuestros objetivos climáticos requiere imperiosamente minerales como el cobre. Su explotación responsable puede ser una parte crucial de la solución, no solo para reducir la huella de carbono, sino también para generar oportunidades equitativas que mejoren la calidad de vida de los panameños en áreas vulnerables.
Además, es esencial reconocer que, aunque la conservación de áreas protegidas es vital, esta labor enfrenta amenazas debido a la falta de alternativas económicas para las comunidades aledañas. Sin empleos estables y bien remunerados, estas comunidades pueden verse obligadas a expandir actividades como la agricultura y la ganadería hacia nuevas tierras, afectando la integridad de los ecosistemas. Este fenómeno ha sido uno de los mayores desafíos para nuestras áreas protegidas.
Panamá tiene el potencial de ser no solo un protector de su biodiversidad, sino también un actor clave en la economía circular y la producción de energía limpia. Podemos liderar un modelo que combine la minería responsable con el desarrollo de energías renovables, demostrando que la sostenibilidad y el crecimiento económico pueden coexistir.
En conclusión, el camino hacia un futuro sostenible debe ser integral, reconociendo la importancia del cobre y valorando su papel en la transición energética global. Panamá tiene la oportunidad de hacer una diferencia significativa, no solo para su propio desarrollo, sino también para el bienestar del mundo. Solo a través de la colaboración de todos los sectores podremos construir un panorama más resiliente y próspero, donde el desarrollo económico y la protección ambiental vayan de la mano, permitiéndonos enfrentar los desafíos del cambio climático y la desigualdad económica.
Opinión
UN COMPROMISO CON LAS COMUNIDADES

José Palma
Consulto y auditor ambiental independiente
A un año del cese de operaciones de Cobre Panamá, es evidente la profunda huella que ha dejado en las comunidades aledañas, con un impacto que trasciende lo económico y lo psicológico. Esta situación ha desatado una serie de implicaciones sociales que merecen un análisis cuidadoso. A pesar de los desafíos que enfrenta la empresa, se han evidenciado acciones positivas que reflejan la resiliencia de estas comunidades y el apoyo que han recibido en momentos críticos.
Lo irónico es que estos sectores levantaron su voz con una fuerza que, según ellos, respondía a la voluntad del pueblo, en defensa de la soberanía, por su amor al ambiente y por la defensa de los derechos humanos. Bueno, otros lo hicieron por el “chen chen“ que recibían para mantener la zozobra y el estado de ánimo caldeado, lo cual les era favorable para forjar sus plataformas políticas. Pues claro, era así, aunque muchos lo negaban y se rasgaban las vestiduras en las diferentes redes sociales, tarimas políticas, foros y debates en los que pudieran hacer uso de ese lenguaje tan lleno de ira, rencor y desinformación, pero que para muchos que lo escuchaban, era la única verdad que debían saber aquellos que seguían sus comentarios.
Esto dio como resultado, después del 5 de mayo, que muchos de estos y estas salieran con victorias electorales, puestos populares de votación e incluso, sin saber qué iban a plantear como soluciones. Dicen que “el fin justifica los medios” (Maquiavelo).
Durante los cuatro años de operaciones, la minería fue un pilar económico para el país, proporcionando empleo y recursos esenciales para el desarrollo local. La suspensión de actividades ha resultado en la pérdida de miles de puestos de trabajo, aumentando el desempleo y generando presión sobre las economías familiares. Un claro ejemplo son las más de 265 familias locales y comunidades cercanas al proyecto minero, dependientes de cooperativas y emprendimientos, que ven amenazado su desarrollo económico debido a esta situación. Muchos trabajadores, que dependían de sus salarios para subsistir, se ven ahora obligados a buscar nuevas oportunidades en un entorno donde estas son escasas, lo que ha profundizado su vulnerabilidad económica.
A pesar de estos retos, la solidaridad comunitaria ha sido notable, con la reciente donación de Cobre Panamá al Banco de Alimentos, que consistió en 23,200 kilogramos de filete de pescado, 1,442 kilogramos de espagueti y 4,200 pacas de agua embotellada. Estos alimentos, que permanecían debidamente almacenados en la mina debido al cese de operaciones, fueron donados, demostrando el compromiso de la empresa con quienes más lo necesitan. Este tipo de acciones no solo alivia la carga de las familias afectadas, sino que también fortalece los lazos entre la empresa y la comunidad, promoviendo un sentido de unidad y esperanza.
Las intensas lluvias en Coclé y en el resto del país han agravado la situación en comunidades como Piedras Gordas, El Harino, Llano Norte y Llano Grande. En respuesta, colaboradores de Cobre Panamá, en coordinación con el Municipio de La Pintada, trabajaron para brindar apoyo a las familias afectadas. Ante la situación, hicieron entrega de 1,763 libras de pescado, 20,000 botellas de agua, productos de higiene, colchones y alimentos no perecederos. Además, para facilitar el acceso a áreas de difícil comunicación, la empresa brindó apoyo aéreo mediante un helicóptero, realizó una donación de combustible para que la retroexcavadora del Municipio de La Pintada despejara las rutas obstruidas, mientras los voluntarios del área de Ambiente trabajaban en la remoción de las ramas.
Por otra parte, proporcionaron un camión cisterna con agua para la limpieza del IPT Coclesito y un equipo de ingenieros de la empresa ofreció su experiencia para evaluar los hogares afectados y las vías de acceso. Esto es una muestra más del compromiso de la empresa en continuar apoyando a las comunidades, incluso en estos tiempos difíciles.
Y siguiendo con el comentario de la ironía de todo esto, nunca vimos a ningún gremio, grupo ambientalista, ni personas de las redes sociales llevar un paliativo a estas comunidades en momentos de una tragedia como esta. ¿Saben por qué? Ellos indican y aseguran que todo esto les pasó por el proyecto de la mina de Cobre Panamá, pero lo absurdo es que también en otras provincias, distritos y comunidades de nuestro país se presentaron estos cambios climáticos. Y les quiero recordar que no es lo mismo las consecuencias del cambio climático que las consecuencias del cambio de clima.
Hoy, muchas familias y comunidades siguen esperando que estos grupos desinformadores y mediáticos que surgieron hace un año lleguen con las propuestas sociales, económicas y ambientales que muchos y muchas dijeron tener, y que Panamá contaba con las personas idóneas y profesionales experimentadas para resolver sus problemas y lograr mantener su calidad de vida, obtener recursos económicos basados en el turismo, emprendimientos, agroturismo y demás historias, que hoy se reflejan en la pérdida de la esperanza en un futuro mejor para ellos y sus familias.
Es fundamental crear espacios de diálogo entre las comunidades, el gobierno y la empresa para abordar los problemas y construir un futuro sustentable y sostenible. Iniciativas que fomenten la participación ciudadana son clave para garantizar que las voces de las comunidades sean escuchadas en el proceso de toma de decisiones. Este tipo de interacción puede ayudar a establecer planes de acción que reflejen las necesidades reales de la población. De igual manera, se debe hacer una hoja de ruta que no solo busque mitigar los impactos de la suspensión abrupta de las operaciones, sino también promover un desarrollo sostenible a largo plazo, como son los preceptos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados por las Naciones Unidas en 2015.
Aunque la paralización de Cobre Panamá ha generado un impacto social significativo, también ofrece una oportunidad para construir una comunidad más unida. Las acciones solidarias y el deseo de superación son faros de esperanza en tiempos difíciles. Es esencial continuar brindando apoyo a las comunidades aledañas en su proceso de recuperación y desarrollo sostenible, reconociendo que, incluso en medio de desafíos operativos, Cobre Panamá ha mantenido su compromiso con el bienestar de la población local. Recordemos que las soluciones se construyen entre todos los actores y todos también somos parte de la solución. Como en su momento dijo John F. Kennedy: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tú país”.