Opinión
[Opinión] LA ENCRUCIJADA ÉTICA Y ECONÓMICA DEL COBRE
Aram Cisneros Naylor
Intérprete económico
Panamá se encuentra en una encrucijada, y las decisiones que tomemos frente a ella ahora definirán nuestro rumbo económico y social en nuestro presente y en los próximos años.
Empecemos por recordar que el 16 de noviembre de 2023, el Estado recibió $567 millones por Minera Panamá, el mayor pago en la historia fiscal del país. Lamentablemente, estos fondos no fueron destinados a programas sociales y comunitarios, según había prometido el expresidente Cortizo.
Esto ha generado preocupación y comentarios en todo el país, pues el manejo cuestionable de aquellos recursos dejó decepcionadas a comunidades que esperaban beneficiarse.
Dichos fondos fueron aceptados por el Estado panameño antes de darse a conocer el fallo de la Corte el 28 de aquel mes. En enero de 2024, fueron transferidos al tesoro nacional, envueltos en un velo de opacidad acerca de su destino final, justo cuando el panorama fiscal es cada vez más complejo. Veamos dos razones.
Primero, a julio de 2024, la Dirección General de Ingresos reportó un déficit de $111 millones en los ingresos tributarios corrientes, por una recaudación 14 % por debajo de lo que se había estimado.
La segunda es que, con un déficit fiscal que probablemente supere el 4 % del PIB, la transparencia en el manejo de los fondos de Minera Panamá no solo es una cuestión de ética pública, sino una necesidad económica urgente.
Es importante resaltar que el fallo de la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el contrato ley, pero no ordenó el cierre de la mina ni mandó a disolver la sociedad panameña Minera Panamá, que está correcta y legalmente constituida, esta decisión la asumió el Ejecutivo. A inicios de 2024, el Ejecutivo tenía la opción de renegociar un nuevo contrato, lo que podría haber evitado el impacto negativo actual en la economía. Obviamente, no lo hizo por el contexto electoral de febrero a mayo y por tener su capital político totalmente agotado.
Por lo anterior, ahora la confianza en las instituciones públicas es esencial para nuestra estabilidad económica. A medida que el ministro Chapman avance en su estrategia fiscal, es crucial que estos procesos se realicen con máxima transparencia.
Recordemos que hay 765,000 trabajadores panameños en la informalidad, y su inclusión en el mercado formal podría mejorar de forma significativa la recaudación tributaria.
Tengamos presente que las calificadoras de crédito se pronunciarán sobre nuestra salud en los próximos meses. Las advertencias de dos de ellas, Moody’s y S&P, exigen que el país envíe a los mercados señales buenas y claras.
Concluyamos comprendiendo que nuestro desempeño económico en 2025 y 2026 depende de que, en lo que resta del año, aseguremos la estabilidad económica que fortalezca la credibilidad de esas calificadoras en nuestras instituciones.
Editorial
NARCOABOGADOS, TRÁNSFUGAS Y EXDIPUTADOS ENTRE ASPIRANTES A DEFENSOR DEL PUEBLO
Se viene la escogencia del nuevo Defensor del Pueblo… y entre los aspirantes hay tremendos elementos dignos del Escuadrón Suicida.
Aquí un resumen rápido de algunos.
Feliz Humberto Paz
Abogado de Ricardo Martinelli.
El tipo literalmente defiende a quien le robó millones al pueblo… y ahora viene a decir que quiere ser defensor.
Y ni hablar de sus vínculos como abogado de varios cabecillas que han estado en la cárcel de máxima seguridad de Punta Coco.
Rubén Frías
Exdiputado de La Chorrera.
Un clásico.
Siendo diputado, no sabía ni qué decía el artículo de la Constitución que define sus funciones.
Y eso sin entrar en los escándalos de planillas abultadas y familiares nombrados.
Ángela Russo
Exmagistrada de la Corte Suprema de Justicia, nombrada por Juan Carlos Varela.
Votó a favor de Arquesio Arias en el caso de abuso sexual contra múltiples niñas en la Comarca Guna Yala.
No pudo defenderlas a ellas… ¿y ahora va a poder defender al resto de Panamá?
Ricardo Valencia
Actualmente suplente de una abogada vinculada a casos de narcotráfico y de un lavador prófugo.
Y tampoco olvidemos aquel episodio donde, literalmente, se le olvidó quitarse el esmalte antes de tomar posesión como suplente.
Nivel.
Luis Aldeano
El eterno candidato.
Ha pasado por todo: Movin, Panameñista… hasta intentó alinearse con Ricardo Martinelli y no le salió.
Ahora quiere venderse como independiente.
Eduardo Leblanc
El actual defensor quiere ser reelegido.
Y en su desesperación, salió públicamente a respaldar una ley que buscaba beneficiar legalmente a Ricardo Martinelli, intentando ganar puntos con los diputados de RM para que le den el voto.
Así de arrastrado.
En vez de defender al pueblo… termina defendiendo a los mismos de siempre.
¿Y estos son los candidatos?
Y bueno… esto es solo el pedigrí de algunos de los que aspiran al cargo.
Administrador de salones de reuniones…
digo, Defensor del Pueblo.
Editorial
¿QUÉ CARAJOS CON EL ETANOL EN LA GASOLINA?
Vamos por partes.
Lo bueno (porque sí, lo hay)
La mezcla que se está planteando es E10, o sea, 10% etanol y 90% gasolina.
Eso no es ningún experimento raro. En países como Estados Unidos, uno de los países con mayores regulaciones y controles automotrices del mundo, prácticamente toda la gasolina es así… y no ha pasado absolutamente nada.
Miles de millones de carros rodando normal, sin que se estén desbaratando los motores, como algunos vendehumo quieren dar a entender.
Lo mismo en Brasil, Argentina, India, Canadá… y una lista larga de países que ya entendieron que esto no es brujería.
¿Por qué lo hacen?
- Menos dependencia del petróleo. En el panorama actual —guerras, crisis, etc.— sería bastante absurdo no buscar alternativas para distanciarnos de los combustibles fósiles.
- Mejor octanaje para los carros.
- Menor impacto ambiental en emisiones directas.
Y ojo: el E10 está más que estudiado. No es que “vamos a ver qué pasa”… ya se sabe que es compatible con la gran mayoría del parque vehicular de Panamá, exceptuando los vehículos muy, muy, muy viejos (más de 30 años), que realmente no deberían ni estar circulando.
Lo incómodo (porque aquí tampoco nadie es pendejo)
El etanol sale de la caña de azúcar.
¿Y quién produce la caña?
Exacto: los ingenios azucareros.
O sea, esto también es un negocio. Y un negocio bien grande, además con demanda asegurada si el Estado lo impone.
Panamá no tiene la capacidad ni la tierra suficiente para sembrar toda la caña que se requeriría para cubrir ese 10% de etanol en la gasolina. Eso significa que parte del etanol tendrá que ser importado.
Y ahí viene otra pregunta clave:
¿a qué precio? Porque en algunos casos el etanol puede ser incluso más caro que la gasolina.
¿Y quién importa? ¿Privados? ¿El Estado? ¿Quién se queda con ese margen?
Donde empieza el ruido
El actual contralor, Anel “Bolo” Flores, es propietario del Ingenio de Alanje, uno de los más grandes y tecnificados de Centroamérica.
Y sí, voy claro: Bolo no es santo de mi devoción, ni yo de la de él.
Pero también hay que decir la vaina como es.
Sería bastante absurdo pretender que una persona que lleva años en esa industria, con uno de los ingenios más importantes de Panamá, tenga que desaparecer del mapa únicamente por ocupar un cargo público.
Eso no es realista.
Lo que sí corresponde —y con lupa— es fiscalización:
- quién le vende al Estado,
- a qué precio,
- bajo qué condiciones,
- y si hay o no ventajas indebidas por el cargo que ocupa.
Porque aquí el problema no es que exista industria.
El problema es cuando la política se convierte en un atajo para hacer negocio sin controles.
La otra cara que muchos ignoran
Porque sí, los ingenios van a ganar.
Pero también hay otra realidad:
- Un incremento importante en el empleo rural
- Mayor movimiento económico en el interior del país, que bastante lo necesita
Porque esa caña extra, señores, no se siembra ni se cosecha sola.
No es blanco o negro
Esto, por más que algunos quieran hacerlo ver, no es blanco o negro. Está lleno de grises.
Esto es Panamá tratando de no quedarse atrás en una tendencia global —lo cual está bien—, pero con el reto de hacerlo correctamente.
Con claridad.
Con confianza.
Y sin la sospecha de que alguien está haciendo caja por detrás.
La verdadera pregunta
La pregunta no es si el etanol funciona, porque está más que comprobado que sí. No pretendamos inventar una rueda que se inventó hace muchísimo tiempo.
La pregunta es:
¿Somos capaces de implementarlo sin la maleantería que suele caracterizarnos como país?
Editorial
DE GUSANOS A “INVERSORES”
Durante décadas, el régimen cubano tuvo un nombre claro para quienes decidían abandonar la isla: “gusanos”.
Desde 1959, emigrar no era solo irse del país; era convertirse en traidor, en vendido, en enemigo de la revolución. A esos cubanos se les cerraron las puertas, se les confiscaron propiedades y se les borró del relato oficial. No existían, salvo como ejemplo de lo que no se debía ser.
Hoy, ese mismo régimen parece haber hecho las paces con la realidad. Porque esos “gusanos” ahora son bienvenidos… siempre y cuando lleguen con capital.
Lo anunciado recientemente en Cuba suena, sin exagerar, a una especie de perestroika tropical. Un intento de apertura económica que recuerda inevitablemente a lo ocurrido en la Unión Soviética en los años 80, cuando un sistema agotado comenzó a flexibilizarse no por convicción ideológica, sino por pura necesidad.
El detalle no menor es quién dio el anuncio. No fue el presidente. No fue un ministro. Fue el nieto de Fidel y Raúl Castro. El apellido, una vez más, ocupando el centro del escenario.
Esto abre interrogantes inevitables. ¿Se trata realmente de una política de Estado o de una señal de que el poder sigue concentrado en los mismos de siempre? Y más aún: ¿hay detrás de este movimiento algún tipo de negociación con Estados Unidos, incluso condicionada a cambios en la cúpula política, como la eventual salida de Díaz-Canel?
Más allá de las especulaciones, los cambios anunciados son claros.
Primero, se abre la puerta a que los cubanos en el exterior puedan invertir formalmente en la isla. Segundo, se reconoce —aunque sin decirlo explícitamente— el peso económico del exilio, ese mismo que durante décadas fue despreciado. Tercero, se prometen menos trabas para facilitar la entrada de capital. Y cuarto, se priorizan sectores clave como el turismo, la infraestructura y los negocios privados.
En términos simples: el mismo sistema que expulsó a miles de cubanos ahora les envía una invitación de regreso, con condiciones incluidas.
La ironía es difícil de ignorar. Durante años, el discurso oficial posicionó al capitalismo como el gran enemigo. Hoy, ese mismo sistema parece decir: “vengan y sálvennos con su dinero”.
Cuando la ideología choca con la realidad económica, la historia ha demostrado que la ideología suele ceder. El papel aguanta todo, de lado y lado, pero las economías no.
La gran pregunta es si esto representa una apertura genuina o simplemente otro parche para prolongar la vida de un modelo que lleva años mostrando signos de desgaste.
Porque si algo enseñó la experiencia soviética es que las aperturas controladas, cuando llegan tarde, rara vez terminan bajo control.
Cuba parece estar entrando en ese terreno.
Y así, sin mucho ruido, el régimen pasa de llamar “gusanos” a sus exiliados… a verlos como inversores potenciales.
Cosas del comunismo cuando empieza a oler a mirto.

